Introducción

Cada recién nacido es único e irremplazable. La sociedad, consciente de esta verdad ha respetado y cuidado a través de los tiempos a la mujer y a los niños. Hasta hace apenas pocos años, el trabajo de parto y el parto, fueron acontecimientos familiares compartidos en la comunidad. Tenían lugar en los hogares con la protección y ayuda de otras mujeres que conocían las características de los partos naturales. Muchas veces ese acompañante era la propia madre de la embarazada.

El trabajo de parto transcurría en ese ambiente familiar conocido y protector. La mujer era libre para moverse y para expresarse. Era entonces tranquilizada, estimulada, admirada y amada. El hijo recién nacido era inmediatamente abrazado por su madre y también tranquilizado, estimulado, admirado y amado. Se alimentaba exclusivamente a pecho según demanda, sin horarios, restricciones, complementos o suplementos. El recién nacido transcurría sus primeros días en su casa, con su madre en interacción continua, con su familia en su comunidad.

Sus experiencias eran agradables sin separaciones ni desconocidos a su alrededor. Escuchaba lo que siempre había oído desde el útero de su madre. Ahora también lo veía.

La anterior es la descripción resumida de un parto normal, como normales son entre el 70 y el 80 % de los partos.
Pero es cierto que algunos embarazos, algunos trabajos de parto y algunos partos no son normales. Madres e hijos corren riesgos de enfermar y de morir.

El progreso médico, vertiginoso en estos últimos años, incluyó el desarrollo de especialidades, tales como la obstetricia y la neonatología e incluso el área común entre ellas, de la perinatología. Es difícil aceptar hoy en día la muerte relacionada con el embarazo o el parto. Así también, la sobrevida de recién nacidos, aún prematuros es excepcionalmente alta. Bien asistidos, no deberían morir mas de ocho de cada mil recién nacidos vivos.

La institucionalización del parto surgió entonces como producto de los cambios sociales, de la adquisición de conocimientos y tecnologías y llevo al abandono del parto domiciliario en un intento de garantizar y brindar más salud.
Así entendido fue considerado un progreso. En gran parte lo es, pero conlleva asimismo un cambio negativo. Las instituciones de salud, hospitales y maternidades se rigen por el concepto de atención de los enfermos y sus enfermedades. Las mujeres embarazadas no están enfermas en su mayoría; muy por el contrario, están en la plenitud de su rol de mujer – esposa – madre. La institucionalización del parto surgió entonces como producto de los cambios sociales, de la adquisición de conocimientos y tecnologías y llevo al abandono del parto domiciliario en un intento de garantizar y brindar más salud.

Así entendido fue considerado un progreso. En gran parte lo es, pero conlleva asimismo un cambio negativo. Las instituciones de salud, hospitales y maternidades se rigen por el concepto de atención de los enfermos y sus enfermedades. Las mujeres embarazadas no están enfermas en su mayoría; muy por el contrario, están en la plenitud de su rol de mujer – esposa – madre.
Los hospitales y las maternidades se construyen para la atención de enfermos y emergencias. No se atiende en general a patrones estéticos, de confort ni son invitadores, ni estimulan a regresar.
Las mujeres pasan largas horas en áreas de espera que distan de las características señaladas.
Cuando ingresan durante el trabajo de parto lo hacen a ambientes no familiares en su mayoría intimidantes. Las salas donde son alojadas una vez transcurrido el parto son poco acogedoras, feas y con comodidades muy limitadas.
La mujer embarazada se enfrenta al ambiente hospitalario "sola"; su marido y sus familiares quedan fuera, no están contemplados en la planificación del sistema. No hay para ellos salas de espera confortables, próximas. Hay horarios restringidos de visita y son numerosas las limitaciones.

El marco de contención familiar y social se debilita. Hecho grave en cuanto es una necesidad en nuestra cultura.
Los hospitales y maternidades tienen además servicios de Neonatología para cuidado de recién nacidos enfermos. Allí son separados de sus madres por tiempo prolongado en momentos cronológicos vitales para el desarrollo del vínculo.
A este resumen conceptual desarrollado en la introducción del capítulo corresponde entonces elaborar propuestas posibles y coherentes con la filosofía de recuperar el rol de la mujer y de las familias en las Maternidades.